
Cuidado del pie en paciente oncológico: guía práctica y segura
El tratamiento oncológico puede hacer que la piel del pie esté más seca y frágil, que aparezcan grietas, cambios en las uñas, más sensibilidad al roce o, al contrario, hormigueo y pérdida de sensibilidad. Una rutina diaria sencilla (revisión, higiene suave, secado meticuloso, hidratación segura y calzado adecuado) reduce el riesgo de heridas e infecciones. Si notas enrojecimiento que progresa, supuración, grietas profundas, dolor intenso o una herida que no mejora, conviene consultar cuanto antes.



























